Cómo guardar la ropa de invierno durante el verano

How to store winter clothes for the summer

Cuando llega la primavera, los abrigos de invierno, los jerséis gruesos y las mantas de más ocupan un sitio que necesitas para la ropa de verano. Si los guardas bien, en otoño salen frescos y listos para ponértelos. Si los guardas mal, salen arrugados, con olor a cerrado o llenos de agujeros de polilla.

Paso 1: lávalo todo antes

No guardes nunca la ropa sucia, aunque parezca limpia. Las manchas invisibles de comida y sudor amarillean con los meses y atraen a las polillas. Lava o airea todo antes de guardarlo y deja que se seque por completo. Un jersey húmedo en una bolsa cerrada coge moho.

Lava la lana con el programa de lana en agua fría y sécala en plano. Lava las chaquetas impermeables a treinta grados sin suavizante.

Paso 2: haz limpieza

Es el momento de ser sincero. ¿Te lo has puesto este invierno? Si no, ¿te lo vas a poner el próximo? Regala o recicla lo que no necesitas. Menos cosas que guardar significa más espacio.

Paso 3: elige el almacenaje adecuado

Cada cosa necesita un almacenaje distinto.

  • Bolsas de almacenaje al vacío, juego de 4: para edredones, almohadas, mantas y chaquetas sintéticas voluminosas. Se reducen a una cuarta parte de su tamaño y dejan fuera el polvo, la humedad y las polillas. No las uses durante muchos meses para plumíferos, cuero o lana; necesitan algo de aire.
  • Bolsas de almacenaje para debajo de la cama, 2 unidades: para jerséis de lana, bufandas y gorros. La tela transpira y la ventana te deja ver lo que hay dentro.
  • Caja de almacenaje con tapa, 45 litros: para botas, guantes y todo lo que quieras apilar en el desván.
  • Cajas transparentes para zapatos, juego de 6: para las botas y los zapatos de invierno.
  • Burro para ropa con ruedas, con una funda: para los abrigos que quieres guardar colgados.

Paso 4: protege contra las polillas

A las polillas les encanta la lana, sobre todo si no está lavada. Pon unos trocitos de madera de cedro o una bolsita de lavanda seca en cada bolsa o caja. Revisa una vez a mitad de verano la lana que tienes guardada.

Paso 5: dobla los jerséis de punto, no los cuelgues

Los jerséis gruesos de punto se dan de sí en una percha y se les marcan bultos en los hombros. Dóblalos y guárdalos en plano. Los abrigos y las chaquetas están mejor en perchas anchas de madera, que mantienen la forma de los hombros.

Paso 6: etiqueta

Escribe en cada caja o bolsa lo que hay dentro. En octubre te alegrarás de haberlo hecho.

Dónde guardarla

Elige un sitio seco, oscuro y fresco. Debajo de la cama, en la balda de arriba de un armario o en un desván seco van bien. Evita los sótanos y cobertizos húmedos, y evita el sol directo, que decolora la ropa.

En otoño

Sácalo todo unos días antes de necesitarlo. Sacúdelo y cuélgalo al aire un día. Las arrugas se van y desaparece el olor a guardado.