Descripción
El arenero forma parte del día a día con un gato. Un arenero cerrado lo mantiene más limpio y con menos olor.
La tapa cubre el arenero. A los gatos les gusta la intimidad cuando hacen sus necesidades, y muchos prefieren un arenero cerrado. La tapa también evita que la arena salga despedida al suelo.
Delante hay una puerta basculante. Tu gato la empuja para entrar y salir. Si al principio a tu gato no le gusta la puerta, quítala una semana y vuelve a ponerla después.
En el techo hay un filtro de carbón. El carbón absorbe los olores. Cambia el filtro cada dos o tres meses.
La tapa se quita con dos cierres. Retira los restos una o dos veces al día y cambia toda la arena una vez por semana. Lava el arenero con agua caliente y un jabón suave. Evita los limpiadores de olor fuerte: los gatos pueden rechazar un arenero que huele a productos químicos.
El arenero mide 52 por 40 centímetros y tiene 39 centímetros de alto. Es lo bastante amplio para que un gato grande se dé la vuelta.
Coloca el arenero en un rincón tranquilo, lejos de los cuencos de comida y agua.
Una alfombrilla delante de la puerta recoge la arena de las patas de tu gato.
